Do it for her
Nov 5, 2026 – Ene 3, 2027
DOHS
Lugar: Galería HGZ
Curaduría: Monica Ashida
Número de Piezas: 35
Medios / Técnica: Dibujo / Cerámica / Mixed-media
Do it for her
La historia del arte contemporáneo ha sido pródiga en experimentos de colaboración que ponen a prueba los límites entre lo individual y lo colectivo. De Christo y Jeanne-Claude a Gilbert & George, o a Marina Abramović y Ulay, la pareja artística ha operado como un territorio privilegiado para interrogar la autoría, la identidad y las maneras en que dos singularidades pueden encontrarse, confrontarse o transformarse mutuamente.
Miriam Rodríguez y Lino Vite iniciaron su exploración de ese terreno con D.H.O.S. (Dispositivo Homologado de Operación Simultánea), proyecto que llevó la colaboración a sus últimas consecuencias. Diseñaron el L-8046, un overol siamés que los obligaba a compartir movimientos, decisiones y desplazamientos. La restricción se volvió método, un protocolo para producir dibujo y escultura en el que cada gesto requería negociación y cada decisión, un ajuste mutuo. Más que una prenda, el dispositivo fue una estructura que organizaba los cuerpos y hacía de la convivencia una condición material de la práctica artística.
Do it for her marca el momento en que los artistas se desprenden del traje para recuperar la libertad de movimiento, de acción y de creación, y descubren que la unión no depende de la proximidad impuesta ni de la evidencia de dos cuerpos atados. El título desplaza así la mirada del dispositivo como herramienta hacia aquello que, desde el inicio, daba sentido a la experiencia: su hija Leonora. Si bien el nombre del antiguo traje ya cifraba esa referencia íntima; hoy emerge como su centro afectivo, no para ilustrar la maternidad ni la paternidad, sino para reconocer una fuerza que los mantiene juntos mas alla de cualquier mecanismo.
La exposición se articula mediante un sistema de binomios. Cada obra reúne un dibujo y una escultura de cerámica, y parte de dos elementos que el imaginario común ha vuelto indisociables: “sonrisa y diente”, “cuchara y tenedor”, “lápiz y borrador”, “Adán y Eva”, “gallina y huevo”, o bien “Marina y Ulay” y “Bas Jan Ader y las lágrimas”. El título de cada pieza sin embargo, no nombra a la pareja, proviene de una canción o un video que los artistas asociaron con ella, de “Hey Jude” a “Media naranja”, de “Crying” a “El triste”. El procedimiento entrelaza referentes de la historia del arte con el repertorio de la cultura popular, y hace del humor, el melodrama y la nostalgia modos legítimos de pensamiento. Las canciones operan como una lengua común, un archivo compartido de afectos; celos, desamor, deseo, soledad, promesas, al que cualquiera ha recurrido para decir lo que no sabe decir de otro modo.
En este marco, la inseparabilidad ya no necesita reproducirse literalmente en los cuerpos de quienes crean. La unión puede seguir siendo absurda, cómica, trágica o afectiva, pero se traslada al terreno de las ideas, los afectos y las decisiones compartidas. Liberarse del traje no significa separarse, significa comprender que la autonomía no amenaza el vínculo y que la distancia física no equivale a distancia afectiva. El imperativo del título: hazlo por ella, introduce además una dimensión ética y existencial, pues alude a una responsabilidad que reorganiza la comprensión del tiempo, de la creación y de la vida en común. Leonora no necesita aparecer para estar presente; su existencia opera como una razón compartida que no impone límites, sino que abre posibilidades.
El recorrido da cuenta de esa transición, ambas etapas conviven en un mismo sistema. El traje y su registro en video son vestigio de un protocolo que les permitió explorar los límites de la colaboración y reconocer la dimensión afectiva que la sostenía. Al dejar de usarlo encuentran su fuerza en aquello que no puede verse ni medirse. Do it for her, es una declaración de principios que afirma que el arte puede nacer de un experimento formal y, con el tiempo, revelar una razón más profunda. Invisible, indisoluble y de largo aliento, su hija es el centro de gravedad de esta nueva etapa, aquello que no necesita ocupar el espacio para transformarlo todo.
Mónica Ashida Cueto